lunes, 14 de octubre de 2013

De arrobas, fanegas, almudes y celemines

Algunas medidas tradicionales albaceteñas




El viejo sistema de pesas y medidas no ha sido del todo liquidado por el sistema métrico decimal. A todos nos suena, sobre todo si procedemos del medio rural, eso de una finca de tantos almudes, o las arrobas que pesó aquel gorrino; el chocolate mantiene sus onzas, y cualquier texto histórico nos informa sobre las leguas a las que está una villa de otra; los caminos públicos, veredas y cordeles, se miden en varas.
Pero no es fácil 'traducir' esas medidas a las actuales. A pesar de los intentos unificadores que se hicieron a lo largo de los siglos, cada territorio, cada comarca o pueblo tenía sus propias medidas, que a veces varían bastante de otras del pueblo vecino, aunque tengan el mismo nombre.
Por eso la medida de la "vara de Albacete", distinta de la castellana, puede no ser la usada en todos los municipios; una fanega de tierra no es igual en Balsa de Ves que en Villarrobledo. A la fanega, por cierto, le pasa lo que a la arroba: el mismo nombre define distintas medidas según hablemos de capacidad, superficie, de granos o líquidos. Hasta, dentro de los líquidos, no mide lo mismo media arroba de vino que media de aceite. La arroba de líquidos específica de Albacete se estimaba en 12,730 litros cuando se hizo la conversión al sistema decimal.
También puede ser distinta la superficie de un almud si la tierra es de secano o de vega regable. La legua (que inicialmente medía la distancia que una caballería recorría en una hora) varía si se calcula con pies de Burgos (5,572699 km) o con pies geométricos (5,55555 km).
Un 'cuartillo' puede ser muchas cosas distintas; además de variar en cada lugar, es distinto para áridos que para líquidos, y también puede ser dinero: un cuarto de real.
Hay términos que solo se usan en un lugar o zona de la provincia; por ejemplo, en Hellín es común usar la 'tahulla' (1.118 metros cuadrados) propia de la vega murciana.
Esta no es una lista exhaustiva; hay muchos más términos que se usaron en estas tierras, con más o menos frecuencia y para utilidades muy distintas, desde los diminutos granos, tomines y adarmes, al pie, el palmo o el codo. Pero con almudes, fanegas, libras, varas, leguas, celemines, onzas y arrobas ya vale para una primera aproximación.

Para los más curiosos, la tabla de conversión de las medidas de Albacete al sistema métrico, en un libro (conservado en la Biblioteca Nacional) que editó el Instituto Geográfico y Estadístico en 1886: