Fotógrafos sospechosos de espionaje

En 1936 se ordenó la entrega y control de cámaras y equipos


Hay pocas fotos del periodo en el que Albacete fue base de las Brigadas Internacionales, y en general del periodo de la Guerra Civil en esta provincia. Es cierto que eran otros tiempos (no casi todo el mundo, como ahora, llevaba un teléfono móvil con cámara). Pero, aún así, llama la atención la escasez de imágenes de todo aquel ajetreo.
Por ejemplo, de los bombardeos sobre la ciudad solo hay unas pocas y frías fotos de ruinas, conservadas en la Biblioteca Nacional y de autor desconocido (probablemente sean de Jaime Belda, encargo del Ministerio de Propaganda).
De los brigadistas, la gran mayoría de las fotos están hechas por ellos mismos, y suelen ser típicas fotos de grupo, de recuerdo. Las escasas imágenes de los mandos o actos brigadistas se repiten una y otra vez (siempre las mismas), en general mediante malas reproducciones. Fotógrafos locales como Luis Escobar o Belda hicieron algunos trabajos, no muy abundantes.
En aquellos tiempos no era habitual que alguien tuviera una cámara fotográfica propia. Eran caras, de tecnología complicada (tanto la toma como el revelado), y precisamente hasta esos años no empezaron a popularizarse cámaras más compactas, sencillas y rápidas.

Anuncio publicado en mayo de 1936. Empezaban a popularizarse cámaras de bolsillo.

Y además hubo otro factor que dificultó que los aficionados (que los había) capturasen aquellas imágenes: temían ser acusados de espías. Y aquí encontramos un testimonio de que tenían sus razones para recelar:


Orden de entrega de cámaras y material fotográfico. Diario de Albacete 13-12-1936.

Tan enérgico anuncio del gobernador iba bastante más allá de lo que la norma legal exigía. Lo de "serán considerados facciosos" no era ninguna broma en aquellas circunstancias. El Decreto en el que se basaba (que entró en vigor el 13 de diciembre de 1936) amenazaba a los incumplidores con el decomiso del material, multas e incluso el cierre de los establecimientos infractores.
Tampoco exigía la norma que para poder usar una cámara se requiriese, como en el anuncio del gobernador, "el control de una organización del Frente Popular". Pero, eso sí, dejaba constancia de las razones que llevaban a esta medida:

Preámbulo del decreto con referencias a las sospechas de espionaje. Gaceta de la República.

También la radio

El interés por el control de los equipos fotográficos se mantuvo a lo largo del tiempo; la Comisaría General de Orden Público recordaba la necesidad de este registro en octubre de 1937. No era lo único que se controlaba. También era obligatorio llevar a las autoridades los aparatos de radio, para que se les realizase un "precintado especial":



Diario de Albacete del 10 de febrero de 1937.

Hay otros matices a considerar. Uno, la destrucción o pérdida de fotos que se produjo al acabar la guerra, ya que tanto instituciones (el propio gobierno civil, por ejemplo) como particulares se deshicieron de elementos que pudieran resultar peligrosos si caían en manos de los vencedores.
 Por otro lado, es también frecuente encontrar imágenes de las Brigadas Internacionales que se localizan erróneamente en Albacete, cuando corresponden a tomas hechas en otros lugares.


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